Sunday, March 26, 2006

¿Hay Estado débiles en América Latina?

Antes de ir a la noticias es indispensable definir, vaga o ampliamente, al Estado.
Según los contractualistas el hombre (todos nosotros) vivíamos en un "estado de naturaleza" en donde cada cual hacía lo que quería y quien era "víctima" respondía con el lema "ojo por ojo diente por diente". No había ninguna entidad o figura que regulace el comportamiento de los hombres, que no interviniese en esa guerra del todos contra todos. Un ejemplo sería que yo al estar "enamorado" de tu novia vaya te la robe y te pegue tanto que no serías capaz de volver a tocarme por miedo a otra paliza. Si hubiese un Estado tu podrías ir denunciarme por agresión y la polícia vendría hacia mi, en cambio en aquel estado tu no puedes quejarte ante nadie. Podrías vengarte o quedarte en tu lugar aceptando la pérdida.
La característica del individuo era la de alguien que busca a toda costa maximizar sus beneficios, egoista e individualista pero que en definitiva no le gusta estar todo el día en conflictos, peleando. Le gusta (nos gusta) vivir en paz, sin incompatibilidad de intereses.
Bajo este presupuesto nace el Estado en el siglo XV: el de "regular" la conducta humana. Los hombre le delegamos ciertas virtudes como por ejemplo que nos represente ante otros Estados, que cuide de nuestras fronteras o ataques extranjeros con una cuerpo militar, que cuide nuestra seguridad interior con policias, que recaude nuestros impuesto para el bien común, etc.
Con el paso del tiempo los Estados adquirieron más virtudes necesitando una burocracia o funcionarios para cumplir con ellas, creando así ministerios y lugares de formación académica como escuelas de estudios internacionales (ejemplo el ISEN), partidos políticos, universidades más especializadas, etc.
Ahora que ya contamos con una base teórica común paso al artículo que llamó a mi atención. En este artículo del país dice que la Cepal le reclama a América Latina "acuerdos sociales para fortalecer la democracia".
La sensación que a mi me dió al terminar de leer el artículo y relacionándolo con el conflicto de las papeleras es que en nuestro continente hay estados débiles. Me explico.
Mi opinión es que es inconsebible que el Estado argentino haya permitido que ciudadanos corten un puente internacional. Como asi del equivocado me parecen los cortes de rutas (veo manifestaciones más positivas y maduras: llenar de carta una embajada, manifestar en frente de la embajada uruguaya y las representaciones de ambas empresas en argentina, persuadir a las empresas de transporte que paren el envío de los materiales, etc.) y que el Estado uruguayo acepte contaminar el Río de la Plata y a su propia ciudadanía. Pero eso es tema de la sociedad uruguaya en si quieren o no contaminar a los habitante de tal provincia interior.
Argentina perdió el Estado en sí, el legítimo monopolío de la violencia. No sólo se dejan cortar pasos internacionales también se dejó que la gente haga justicia por mano propia, se arme, evada grandes sumas impositivas, etc.
Siento y veo patético que el gobernador de la provincia de Entre Ríos -Busti- salga en un medio de prensa diciendo que iba a pedir que por favor a los asambleístas que levantasen el corte. Es un gobernador, elegido, con atribuciones y legitimado por un grupo de personas no un camionero que sí podría pedirle por favor a los piqueteros que le dejen pasar para cumplir con sus obligaciones contractuales con la empresa que lo contrató que alimenta a su familia. Otro hecho del cual me averguenzo es la posición infantil de la Argentina en no aceptar que en nuestro territorio hay cinco plantas que contaminan (Paraguay y Brasil tienen reclamos formales) tan igual que Botnia y Ence harán y el Estado no ejerce su poder para que tales plantas usen la tecnología de producción que se le demanda a las uruguayas. Me parece que antes de criticar al otro hay que conocerse uno mismo.
Respondiendo en lo zapatos de un uruguayo o chileno a la pregunta de si aceptaría ser socio del Mercosur, mi respuesta es no si este tipo de socios y una "corte" regional para saldar disputas y diferencias comerciales. Tampoco aceptaría un goloso como el Alca que no da nada a cambio.
Entonces ¿hay un Estado debil en latinoamérica que las asambleas o grupos masivos y organizados le sacaron atribuciones y deciden por el resto que seguimos creyendo en la centralización? "La voluntad general puede equivocarse". Rosseau.

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